Y llegó el día!

Por fín jueves, día que habían programado los de la clínica para la transferencia de nuestros embriones. Me levanté más tarde de lo que quería, se me pegaron un poquillo las sábanas, y la verdad es que odio ir con prisa a los sitios. Mi costi, como no, hacía ya por lo menos 2 horas que llevaba danzando por casa. Desayunamos tranquilamente, tostadas con mantequilla y mermelada, croissants con chocolate… un buen tentempié para coger fuerzas.

El día anterior el biólogo me comentó que debería ir bebiendo agua a lo largo de la mañana pero que a partir de las 12 ya no podía ir al baño, pues la vejiga debía estar llena para facilitarles a ellos el trabajo. Recogimos un poco la casa, me duché, me puse mis cremitas y sobre las 12 salíamos para la clínica. Nos esperaban sobre la 12’45, pero había que salir con tiempo pues aparcar por allí está muy complicado. Puntuales entrábamos por la puerta con nuestra maletita y todas las ilusiones puestas en un procedimiento totalmente nuevo para mí, pues iba a ser la primera transferencia en todo este tiempo de tratamientos.

Nos acompañaron a una habitación muy chula, con todas las comodidades, tv incluida y un baño que ya lo quisiera yo para mi casa. La sensación era como estar una habitación de hotel. Se agradece pues hace templar un poco los nervios. Aunque he de decir que yo estaba bastante tranquila, cosa rara en mi. Me puse el horrendo camisón que traje de casa (no utilizo camisón desde que tenía 9 años y me lo regalaron con motivo de mi 1ª Comunión) y que tuve que salir a comprar deprisa y corriendo el miércoles. Además encima de la cama teníamos preparados las batas, gorros y calzas para entrar en quirófano. En ese momento yo ya tenía unas ganas de orinar tremendas así que me dijo la enfermera que echase algún chorrillo si no aguantaba más. Por lo menos eché 4, tenía hasta mal estar y todo de aguantarme.
Por fín vino la enfermera a buscarnos. Nos acompañaba nuestro doctor y el biólogo que ya se encontraba en la sala. Nada más tumbarme en el potro nos pusieron la imagen de los embriones que me iban a transferir y fué muy curioso verlos allí, con sus cuatro celulillas. Íbamos viendo todos los pasos que hacía el gine por la pantalla del ecógrafo, mis ganas de mear iban en aumento y en proporción a la presión que ejercía sobre mi vejiga para poder ver bien el útero. Tengo que reconocer que no lo pasé especialmente bien. A todo esto, Josep a mi lado, con cara de alucine. Y de pronto los vimos caer, dos manchitas blancas sobre fondo negro. Fué muy emocionante. Por fín tenía a nuestros peques conmigo. Me
dejaron en reposo durante media hora más o menos y a casa.

De camino ya en el coche, me sentía mareada, puede ser por el chute de progesterona que me puse en forma de supositorio, aunque las ganas de comer no se me fueron, ya que me arreé un plato de ensalada de pasta rico, rico. Tuve que tumbarme en la cama porque todavía seguía mareada y ya con miedo casi a vomitar. Me acompañaba mi churri que también estaba KO y nos quedamos dormidos, menuda siesta de casi 3 horas más buena. Me levanté bastante mejor y el resto de la tarde lo pasé en el sofá. Mañana quiero continuar reposando un poquito más y el sábado ya vida normal.

Sólo cabe esperar que los dos chiquitines quieran quedarse conmigo. Por cierto, sabéis que son ellos los que nos eligen a nosotros??

Continuará…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Soy de la familia Madresfera!
A %d blogueros les gusta esto: